
Arturo Estévez y Vigo
"Arturo convirtió la batalla por
la transparencia municipal en
la de la opinión pública"
Acabo de asistir a la incineración de un buen amigo que ha sufrido un calvario con su enfermedad en los últimos meses. Para acompañar a Arturo Estévez, prestigioso abogado de nuestra ciudad, especializado en materia penal, se dieron cita grandes profesionales del Derecho, que en buena medida se formaron como pasantes en su despacho, y después, alcanzaron en muchas ocasiones más éxito económico que el maestro que los había formado.
Mientas reflexionaba sobre los últimos meses de Arturo, y su soledad, me di cuenta que había una faceta de su vida que era desconocida para la mayoría de los vigueses y viguesas: Su trabajo como Concejal en el Ayuntamiento.
Arturo llegó al Ayuntamiento de Vigo el 5 de febrero de 1967, por lo que se conocía como el tercio de Entidades. En aquella época de democracia orgánica, la entrada de Arturo en la Corporación, fue el principio de una batalla por la transparencia y la defensa del interés general en los asuntos de la ciudad de Vigo. Arturo Estévez llegó a un ayuntamiento que estaba a punto de aprobar un Plan General y que se disponía a cambiar el sistema de transporte público. Crecía Vigo y algunos querían crecer a costa de la ciudad, mezclando los intereses privados y los públicos, amparados en la falta de libertades democráticas propias del franquismo.
En los 389 días que Arturo Estévez pudo mantenerse en el Ayuntamiento, se desencadenó una ofensiva contra los intereses creados en torno a esos dos grandes asuntos que iban a marcar el Vigo de las siguientes décadas. En esa batalla estuvo FARO DE VIGO así como otros medios de comunicación locales, junto con otros dos concejales: Rafael Pazos Giménez y el Sr. Prieto Villar.
El 29 de febrero de 1968 el Pleno del Ayuntamiento toma conocimiento del expediente instruido por el Ministro de la Gobernación, amigo y protector del Alcalde de entonces, por el que se separa a Arturo Estévez y a Pazos Giménez de su puesto de Concejal. El único que levanta su voz y hace costar su disgusto es Prieto Villar, al que se le retira en la sesión plenaria el uso de la palabra.
Las acusaciones por las que Arturo y sus compañeros son separados de la vida municipal eran que habían afirmado que el Alcalde del momento tenía intereses personales en la aprobación del Plan General pues era propietario de una finca en la zona izquierda de la Gran Vía que pasaría a tener un mayor aprovechamiento urbanístico.
Las otras acusaciones contra ellos eran tan pintorescas como hacer trascender hacia la prensa local las afirmaciones que habían hecho en lo órganos municipales, no haber asistido a la recepción que se le ofreció al sr. ministro de la Gobernación que venía a condecorar a su amigo el Alcalde de entonces, o abandonar el Pleno de la Corporación sin el permiso del Alcalde interesado.
En definitiva, Arturo convirtió la batalla por la transparencia municipal en una batalla de la opinión pública de la ciudad. Lo que parecía su derrota, expulsión de la Corporación, se transformo posteriormente en una victoria democrática para Vigo. El Plan General tuvo que esperar a un nuevo Alcalde para ser aprobado, buena parte de la Corporación terminó sentada en el banquillo y condenada, en un procedimiento judicial en que comenzó a destacar un fiscal llamado Conde Pumpido que después de esta actuación y el caso REACE terminaría de Teniente Fiscal en el Tribunal Supremo. Todo esto supuso una conmoción en la sociedad viguesa y española de entonces. Vigo se convirtió en un ejemplo de lucha por la democracia y la transparencia municipal.
La batalla que Arturo, Pazos Giménez, Prieto Villar, FARO DE VIGO, periodistas locales y sectores ciudadanos dieron en aquellos años, finales de los 60, y principios de la siguiente década, dejaron para siempre una profunda huella en la vida municipal de Vigo. No hay en España una vida municipal tan observada, tan sometida a crítica, como la de nuestra ciudad. Desde aquellos días los vigueses y las viguesas sabemos que nada municipal se puede escapar al legítimo derecho a la crítica.ciudadana.
Esa es la aportación que en el terreno de la política Arturo Estévez hizo a nuestra ciudad. Le quedó una, en la que trabajamos con otros compañeros del Partido Socialista, va a hacer ahora un ario: El ÁREA METROPOLITANA. Estoy seguro que también en este caso Arturo y sus compañeros verán mas pronto que tarde esa realidad.
Hacer una ciudad mejor no puede ser una exclusiva de una ideología. Estévez murió militante socialista, pero en 1968 el Partido Socialista estaba en la clandestinidad perseguido. La lucha por las causas justas es el compromiso de personas libres y justas. Vigo es una ciudad libre porque hay hombres y mujeres, que como Estévez se empeñan en no tener precio y humildemente me alegro de haberlos conocido y de haberlos servido.
Durante arios la derecha puso al Alcalde interesado de esta historia como el ejemplo a seguir. En el día de la despedida de Arturo Estévez hay que reconocer que la verdad
termina por ganar y que los mitos cuanto más falsos antes caen. Resistir es vencer.
Carlos G. Príncipe
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