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LAS CAJAS DE AHORRO Y LA GALICIA DEL SIGLO XXI
La crisis financiera internacional ha abierto un debate mundial sobre la gobernanza y las buenas prácticas en el sistema financiero. No es posible tener una sociedad del bienestar, sin tener un sistema financiero robusto y que genere confianza. No es posible el desarrollo económico y social sin instituciones financieras sanas y creíbles.
A nadie se le oculta que he sido, soy y seré viguista. Creo que mi ciudad es la mejor sociedad de Galicia, y por eso he escogido vivir aquí con mis hijos y mi nieto. Creo que Vigo es la gran incomprendida de Galicia y que hay con nuestra ciudad un problema de encaje institucional y político, que tendremos que resolver, por ejemplo avanzando en el área Metropolitana, creando un estatuto adecuado para que los vigueses no se sientan mal tratados por el poder autonómico o el Gobierno central.
Vigo es el núcleo de población más importante de Galicia. Tenemos una economía basada en el sector industrial y en el sector servicios y necesitamos instrumentos financieros potentes. Por eso cuando tuve responsabilidades públicas, con discreción, ayudé a que se hiciera la fusión de las cajas del sur. En ese proceso reconozco que no se dieron todos los pasos previstos, ni en cuanto al relevo generacional, ni en la necesaria generosidad con otros territorios.
La Galicia del siglo XXI necesita un instrumento financiero potente. Necesitamos un ente público, o dos, si son viables,que se convierta en el socio estratégico de los gallegos y gallegas que quieran modernizar nuestro tejido productivo y hacerse un lugar en esta economía cada día más globalizada. Sin instrumentos financieros autónomos y vinculados al proyecto estratégico del país, no será posible más y mejor desarrollo económico y social.
Las cajas de ahorro son por lo tanto un activo estratégico necesario para la modernización de Galicia y para el bienestar de los gallegos. La pregunta del millón es sin son posibles las dos, tal cual. Hasta los más enfervorizados hooligan reconocenque no es posible seguir igual que ahora.
Alguna responsabilidad tendrán los que han dirigido las dos entidades en habernos llevado a esta situación de estrés. Yo no veo que nadie hable de problemas en la Caixa, si he oído hablar de problemas en Caixa Cataluña o en Caja Sur o en el desastre de la Caja de Castilla la Mancha. Los datos que dan los responsables de las dos cajas gallegas dicen que solas no es posible seguir.
Sí solas no pueden seguir, el problema es ¿qué hacer?. Les confieso que no coincido mucho con los genios que están y estuvieron en el Banco de España. Es más un hombre prudente como Pedro Solbes ha advertido de los riesgos de la privatización de las cajas. La famosa solución SIP pasa por abrir una ficha bancaria que puede terminar siendo comprada por los propios directivos o por los grandes bancos al final del proceso. Además, las condiciones en que te prestan el dinero, Euribor más siete puntos de diferencia y el plazo en el que lo tienes que devolver, de 3 a 5 años y en un horizonte económico de bajo crecimiento como se avecina en España, me parecen demasiados riesgos juntos para que la sociedad viguesa y gallegaconfíen en la genialidad de quienes nos trajeron hasta aquí. Insisto estamos hablando de este tema porque no hicimos todo bien, perdón, no hicieron los que mandan en las cajas, las cosas que parece ser que otras personas en otras entidades financieras si supieron hacer.
Es como si yo me equivoco en el diagnóstico de unniño y pretendo que después de mi error, su padre siga teniendo confianza en mi práctica clínica. En esto de las cajas ha llegado el momento del cambio y prefiero que haya representación de los poderes democráticos de Galicia a que se siga haciendo el caldo gordo al clientelismo y al corporativismo. Prefiero el modelo de Rato al frente, que si lo hace mal lo podré cambiar, que esos mandatos tan largos que han visto pasar más de siete Presidentes de la Xunta y más de 11 Alcaldes de Vigo o 6 o Presidentes de la Diputación de la Coruña.
Por eso creo que fue un error inicialmente de la derecha y después de los progresistas, el darles la llave de la propiedad de las cajas a sus gestores y cuando se cuente toda la verdad, que se terminará sabiendo, veremos las grandezas y las debilidades de seres humanos como ustedes y yo que han practicado el poder, casi sin control.
Termino pues reclamando un sitio para la razón. Galicia necesita instrumentos financieros propios. Si dos no son posibles, la solución peor es cero y la menos mala una. Hay vida después de la política y hay vida después del poder y hay que dejar que nuevos actores tomen el relevo para hacer un sistema financiero que ayude a modernizar Galicia en el siglo XXI.
El Parlamento de Galicia tiene la necesaria legitimidad para dar los pasos de una reforma que lleva pendiente desde los años 80.Las crisis son también una oportunidad. La crisis del sistema financiero debe ser aprovechada para hacer un Vigo y una Galicia más modernos más transparentes y más eficaces y eficientes.
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